Domingo, 21 de septiembre de 2003. Año XV. Número: 5.037.
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 CRONICA
PODER / DUQUE DE WESTMINSTER Y DE ESPAÑA
REBELION CONTRA EL SEÑOR FEUDAL
LORD GERALD Casvendish es el hombre más rico de Gran Bretaña, 20 veces la fortuna de la reina. Su poder se extiende hasta La Mancha. Posee la finca más grande de España, por la que pagó 17.000 millones de pesetas. Los vecinos de los pueblos limítrofes denuncian todo tipo de abusos de poder
IRENE HDEZ. VELASCO / ALBERTO ROJAS

Una cosa es ser rico, y otra pertenecer al selecto club de los insultantemente ricos. Y es, sin duda, esta última categoría la que le corresponde a Su Excelencia lord Gerald Casvendish Grosvenor, sexto duque de Westminster, noveno conde de Grosvenor, vizconde de Belgravia, marqués de Westminster, barón de Grosvenor de Eaton y baronet. La fortuna de este fumador empedernido y aficionado a la caza de 52 años y ojos hundidos sólo es comparable a la longitud de sus títulos nobiliarios: este aristócrata británico de rancio abolengo es dueño y señor de un patrimonio valorado en unos mareantes 4.900 millones de libras, algo así como 7.300 millones de euros. Su poder, además, es casi tan grande como su cuenta corriente. Le da incluso para evitar que una carretera atraviese sus tierras.

Con semejantes argumentos no es de extrañar que el duque de Westminster sea la persona más acaudalada de todo el Reino Unido. Es 20 veces más rico que la mismísima Isabel II. Y aparte de ridiculizar económicamente a Su Graciosa Majestad, es uno de los mayores terratenientes del mundo. Mister Grosvenor, uno de los escasos católicos que se cuentan en la nobleza británica, posee más de 300 acres -120 hectáreas- en los distinguidos distritos londinenses de Mayfair y Belgravia -el suelo sobre el que se levanta, por ejemplo, la embajada estadounidense en Londres es todo suyo-, además de controlar importantes superficies en los centros urbanos de Liverpool, Glasgow, Preston y Bath, y de atesorar 60.000 hectáreas rurales en Escocia, Lancashire y Cheshire. Y, por si fuera poco, nuestro hombre también tiene importantes propiedades en EEUU, en Canadá -un trozo importante de la ciudad de Vancuver es suyo-, en Australia, en Asia, en Irlanda, en Francia...

Son tan largos y poderosos los tentáculos de este coleccionista de tierras que se extienden hasta La Mancha. Hace dos años, el excéntrico duque inglés tuvo el capricho de adquirir -a golpe de talonario- el coto de caza más grande de España, aquel en el que pega tiros hasta el mismísimo Rey Juan Carlos. Pagó sin pestañear los 17.000 millones de pesetas -más de 90 millones de euros- que vale La Garganta, una inmensa finca al sur de Ciudad Real cuya extensión -15.000 hectáreas- supera con creces la ciudad de Barcelona.

Con más de 20 guardas, helipuerto, dependencias palaciegas y una densidad de animales inigualable -desde el exterior de la finca pueden verse cientos de ciervos y algunos jabalíes-, no es extraño que la finca esté considerada como la mejor de Europa.Además, este coto privado no se alquila. Nadie entra sin una invitación del multimillonario duque. ¿Que quiénes son los afortunados? La realeza del viejo continente, la Casa Real española, los banqueros más poderosos, los ministros Federico Trillo y Francisco Alvarez Cascos, Esperanza Aguirre... Todos ellos disparan contra los venados de este coto al menos una vez al año.

El antiguo dueño de la fastuosa finca, el también potentado duque de Baviera, primo hermano del monarca español, ha sido el propietario de este inmenso terreno de caza durante más de una década. Su paso por esta región generó cientos de denuncias, agresiones de los guardas a los vecinos y cierre de caminos públicos para disfrute particular. Pero «dinero para los habitantes de los pueblos vecinos, ni un duro», aseguran en las poblaciones de Brazatortas y Fuencaliente.

LATIFUNDISTA

Ahora, su sucesor, el duque de Westminster, continúa con la misma política en las tierras del Quijote y ejerce su poder con mano de hierro. Su desconocida figura representa para algunos habitantes de Horcajo -una aldea cercana a la finca en la que viven sólo cinco familias- «una especie de latifundista que hace y deshace, que cierra pasos públicos a su antojo, que corta el agua y la luz cuando quiere, que es capaz de cambiar el trazado de una autovía para que no pase por su coto privado de caza». En definitiva, «un tipo que lo único que desea es hacernos la vida imposible para que nos marchemos y, de esa manera, quedarse con todas las tierras de los alrededores que aún no le pertenecen», afirman Luisa y Ramón, dos propietarios de una modesta casa en el pueblo.

Para este «señor feudal», como lo conocen por esas tierras, todo ese inmenso patrimonio le viene de familia, aunque la verdad es que fue a parar a sus manos por una carambola del destino.Cuando el 22 de diciembre de 1951 Gerald Cavendish vino al mundo en Omagh, una fría y remota localidad de Irlanda del Norte, las posibilidades de que el niño acabara un día heredando el jugoso patrimonio de la estirpe parecían bastante remotas. Pero todo cambió al morir su tío y primo carnal, el muy honorable quinto duque de Westminster, sin dejar ninguna descendencia. De la noche a la mañana, y a la tierna edad de 24 años, Gerald Cavendish se convirtió en dueño absoluto del más vasto patrimonio de tierras y en el flamante sexto duque de Westminster. Casi nada.

Todo muy impresionante, sí, pero lo cierto es que el imperio económico que fue a parar a sus manos -como el de otras grandes familias- se encontraba al borde de la ruina. A su excelencia hay que reconocerle el mérito de haber reflotado un Titanic que parecía condenado al naufragio. «Si uno se preocupa de la calderilla, los billetes se ocupan de sí mismos», ha dejado dicho en alguna ocasión el duque, quien, a pesar de estar consagrado a la gestión de su patrimonio, disfruta comentando a sus amigos que su imperio ha llegado a un punto en que funciona por sí solo. Poderoso caballero, que decía Quevedo.

Esta misma semana, las tierras del duque han protagonizado una nueva polémica: el Gobierno alargará más de cinco kilómetros una autopista de peaje -con el coste adicional de 120.878 euros- para no afectar su coto de caza. ¿Razones? Fuentes del Ministerio de Fomento aseguran a CRONICA que «el cambio en el trazado sólo atiende a motivos medioambientales, ya que el recorrido se ajusta al corredor natural de la nacional 420». Para los ecologistas, en cambio, «se trata de una excusa para no perjudicar la finca de un multimillonario. Los informes demuestran que la nueva ruta es mucho más rica en especies protegidas que la que pretenden bordear».

ENTRE ALAMBRADAS

En los pueblos cercanos al nuevo trazado de la autopista están que trinan. En Fuencaliente (a 25 km), por ejemplo, se han recogido más de 800 firmas. No entienden cómo no se aprovecha para la construcción de la vía de peaje el mismo corredor que ya existe para el AVE y que pasa por el centro de la finca. Los vecinos se preguntan qué clase de poder posee el duque para desviar una carretera. «Horcajo está vallado por todos lados como si fuera un campo de concentración. Al cerrar todas las lindes, el duque sólo nos ha dejado una salida, la del túnel», afirma Juan, uno de los vecinos de este pequeño pueblo. Se refiere a un tubo excavado en la roca madre de algo más de un kilómetro de distancia, única vía de escape de una aldea sitiada por las alambradas, las traviesas del AVE y las amenazas de los guardas que, según dice, «han llegado a las manos».

Cuando este túnel se inunda o el duque lo cierra como medida de presión, la aldea queda incomunidada. «Llevo 83 juicios contra el propietario de la finca y contra Villamagna S.A, la empresa que la gestiona. Pero hasta la fecha nadie ha movido un dedo.Sólo accedieron a abrir uno de los caminos cuando vinieron las cámaras de televisión y nos quejamos de lo que ocurría», confirma Juan. Esta senda, que atraviesa la finca, la única abierta al tráfico, llega hasta Conquista, en la provincia de Córdoba, y es una de las 13 travesías públicas que posee La Garganta. Las otras 12 permanecen cerradas.

Si alguien se aventura a entrar en ese camino, los guardas lo siguen muy de cerca con un todoterreno. «Disculpe, pero son las órdenes», comenta uno de los vigilantes encogiéndose de hombros.Vicente Luchena, de Ecologistas en Acción, lleva denunciando esta circunstancia varios años. «Estas rutas están en todos los archivos, pero el duque las ha cercado. Muchos están desaparecidos porque no se ha ocupado de mantenerlos». También se queja del uso que hace de las tierras: «Cultiva miles de hectáreas que luego no recoge, sólo para cobrar las ayudas que le llueven de Europa».

Además, otros colectivos ecologistas han denunciado en numerosas ocasiones la muerte intencionada de especies en peligro de extinción dentro de la finca. «Como le interesa la caza por encima de todo, está acabando con los depredadores. Si quiere que sus tierras estén llenas de conejos, pues los encargados de la finca ponen trampas contra las águilas y ya está, dejan de comérselos. Esta misma situación se ha repetido con linces, lobos y zorros». Los guardas afirman que el duque viaja poco, que sólo aparece por La Garganta con su familia «de vez en cuando, durante dos o tres días».

Cuatro meses antes de convertirse en el sexto duque de Westminster, y en entera sintonía con su nuevo rango y condición, Gerald Cavendish se casó con una distinguida miembro de la Familia Imperial Rusa: Natalia Ayesha Phillips, descendiente directa del escritor Alexander S. Pushkin y de Ibrahim Hanibbal, un negro de Eritrea que creció en la corte rusa y acabó convirtiéndose en ahijado del zar Pedro El Grande, casándose después con una noble de origen griego-alemán.Los duques de Westminster tienen cuatro hijos: lady Tamara, de 23 años; Lady Edwina, de 21; Hugh, conde de Grosvenor, de 12; y Lady Viola, de 10.

La duquesa, de 44 años, sufrió hace unos años un cáncer de mama, dolencia de la que parece haberse recuperado después de someterse a un tratamiento de quimioterapia. Los millones no lograron evitar que el señor duque cayera hace tres años en las garras de una profunda depresión, lo que le obligó a rescindir durante varios meses sus compromisos sociales y a concentrarse en salir de lo que él describió como su «propio agujero negro». Aquello le sirvió para frenar a su hasta entonces frenética actividad social, marcada por su pertenencia al patronato de más de 150 organizaciones caritativas.

Este aspecto no parece importarle a sus nuevos vecinos de Horcajo.Eulalio lleva años quejándose de las amenazas y de los cortes en el túnel de entrada. «Hubo una época en la que el pueblo tenía 6.000 habitantes, pero tiraron las casas abajo. Hoy, la mayoría de los que vivimos aquí somos ancianos y si nos cierran la única vía de salida no podremos comprar medicinas ni acudir al médico.Tenemos mucho miedo», asegura.

Allá en la fría Inglaterra, el duque es uno de los personajes más oscuros entre los portadores de sangre azul. «Hasta ahora, solíamos acudir a cenas y fiestas todas o casi todas las noches», decía el de Westminster, con quien este suplemento no ha conseguido hablar, perseguido por los tabloides y nada dado a prodigarse en los medios de comunicación, en una de las escasísimas entrevistas que ha dado en su vida, concedida con motivo de su 50 cumpleaños.

AUTÉNTICO MONOPOLY

«Igual que una vela no puede arder por los dos lados, hay un punto en el que uno revienta. No puede trabajar a toda máquina, regresar a casa a medianoche y levantarse temprano al día siguiente.Llega un momento en que se queda con el depósito vacío», subrayaba.Y, a continuación, pasaba a extenderse sobre lo que suponía para él cumplir medio siglo de vida: «No me siento distinto de cuando tenía 30 ó 40 años, aunque supongo que mis piernas se hacen cada vez más pesadas. Pero es agradable alcanzar esta edad sin tener que arrepentirse de nada», indicaba. «Aunque ha sido una lucha difícil, sin desafíos, la vida no sería vida».

Pero, aparte de jugar al Monopoly con títulos auténticos de propiedad, lo que le gusta al duque de Westminster es el campo y, sobre todo, dirigir su amado regimiento del Ejército Territorial, una fuerza de la reserva a la que se unió hace más de 30 años y de la que ostenta el cargo de general de brigada. De hecho, en la impresionante mansión de Eaton Hall donde viven los duques y sus cuatro hijos, erigida en medio de un terreno de 4.600 hectáreas, es frecuente ver al noble y a sus soldados haciendo maniobras militares. ¿Querrá entrenarlos para su coto de caza?

Pies de fotos tituladas

MULTIMILLONARIO POR UNA CARAMBOLA. El patrimonio del duque de Westminster le viene por un capricho del destino. Su tío carnal murió sin hijos y a él le correspondió toda su fortuna.

LA MEJOR FINCA DE EUROPA. 1. Su extensión supera con creces la ciudad de Barcelona, 15.000 hectáreas en total. 2. El duque tiene más de 20 guardas repartidos por todo el perímetro. 3. Le costó más de 90 millones de euros. 4. Tiene tres alambradas en algunos puntos, dos de ellas cinegéticas. 5. Posee helipuerto, iglesia, escuela y un hospital para primeros auxilios. 6. El AVE atraviesa la finca mediante un corredor verde. 7. En Horcajo, el pueblo más cercano, viven unos 20 habitantes. 8. Dentro de la finca existen 13 caminos públicos. 9. A La Garganta se accede por invitación.10. Fomento se gastará 120.878 euros para sortearla.

SITIADOS POR EL DUQUE. Los vecinos de Horcajo, un pueblo pegado a la La Garganta, llevan años denunciando las presiones que ejerce su propietario sobre los habitantes, menos de 20, que viven encerrados entre las alambradas del coto y las vías del AVE. «Nos hacen la vida imposible. Nos han cortado varias veces la luz, el agua y los caminos. Lo único que quieren es que nos marchemos», afirma uno de ellos.

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