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OTROS ESCRITOS DE LUIS MARIA RAMIREZ Y LAS CASAS-DEZA

Curiosidades sobre Fuencaliente y Sierra Morena recogidas en su libro
"COROGRAFIA HISTORICO ESTADISTICA DE LA PROVINCIA Y OBISPADO DE CORDOBA"

Por qué se llama Sierra Morena.

Quema y destrucción del monte.

Cómo son y a qué se dedican los habitantes de la Sierra.

La batalla de Azuel 1147.

El soldado de Cabezarrubias 1314.

Batalla de la Garganta 1835.


Por qué se llama Sierra Morena

Sierra Morena arranca de las cercanías de Alcaraz en los confines de la Mancha y se pierde en el océano con el cabo de San Vicente. Viene el nombre de Montes Marianos a esta cordillera, que por corrupción ha degenerado en Sierra Morena, del pretor Cayo Mario, que sabiendo que por ellos vagaban muchos bandoleros lusitanos molestando a los súbditos del imperio, robando las minas y perturbando a los que las beneficiaban, con algunas tropas de celtíberos logró exterminarlos.

 

Quema y destrucción del monte.

"Las labores fuera de los ruedos se reducen por lo general a cortar el monte en Marzo o Abril, para pegarle fuego después en el Agosto: arrojan la semilla a su tiempo y le dan una reja para cubrirla. Estos terrenos así labrados, que es a lo que llaman rozas, cuando son buenos suelen producir veinte fanegas y aun mas por una de semilla … Mas con esta operación se destruyen los chaparros, que cortan y queman sin consideración al fruto que pudieran dar en adelante."

"Uno de los objetos que para común utilidad deben llamar la atención de los naturales es la asignación de sitios donde paste el ganado cabrío, por el grave daño que ocasiona a los montes. Para renovar éstos, y que el referido ganado se aproveche de los retoños, incendian todos los años por el estío grandes porciones de terreno, si bien el fuego extendiéndose a veces mas de lo que intentaron sus autores, devasta leguas, como acaeció en 1820"

 

Como son y a que se dedican los habitantes de la Sierra

Los habitantes de la sierra son pacíficos y laboriosos, y aunque no carecen de talento, son inciviles y toscos, como también interesados, maliciosos y suspicaces, cualidades que deben haber adquirido con el tráfico y negociación (frecuentemente ilegítima, cual es el contrabando) a que se dedican de continuo..

La batalla de Azuel

Refiere la crónica de Alfonso VII llamado el Emperador que el año de 1143 habiendo Nuño Alfonso, teniente alcaide de Toledo, logrado una gran victoria de los moros de Almodóvar del Campo, con 1000 infantes y 9000 caballos salió a principios de Marzo y haciendo una entrada en el territorio cordobés, quitó la vida a muchos mahometanos, cautivó a otros y tomo una gran presa. A este tiempo se habían juntado con sus gentes Aben-zuel alcaide de Córdoba y Aben-seid de Sevilla a quienes un cautivo escapado dio noticia de los hechos. Entonces juntando mas gente fueron en seguimiento de Nuño Alfonso quien viéndolos de lejos ocupó con sus gentes un alto llamado la Mata de Montelo. Los mahometanos que iban a ellos tuvieron por suya la victoria; mas Nuño Alfonso cargó sobre ellos acometiendo a la gente de Aben-seid que era la mejor de los contrarios. Los toledanos hirieron de muerte al alcaide de Sevilla que cayó del caballo y le cortaron la cabeza. Con este suceso desmayaron los demás caudillo y comenzaron a volver la espalda persiguiéndolos Nuño, y alcanzando a Azuel lo arrojó a tierra de una lanzada y le cortó la cabeza. Murieron mucho árabes y los cristianos hicieron un gran número de cautivos y cogieron banderas, armas, caballos y despojos. Al sitio de la batalla quedó el nombre de Azuel.

 

El Soldado de Cabezarrubias

Yermo e inculto el territorio de Fuen-caliente no era hollado mas que de animales montaraces, y de algunos viajantes que transitaban por el camino, que atravesando aquel desierto ponía en comunicación por allí a Castilla con Andalucía, cuando dos soldados de Cabezas-Rubias, según tradición, habiéndose bañado en estas aguas, que eran entonces unas charcas, buscando el remedio de una sarna que padecían, y teniendo alivio, lo contaron en su aldea; cuyos vecinos fueron al sitio del manantial, y reconocido el terreno, hallaron en la espesura al lado de las aguas la imagen de Ntra. Sra. a la que dieron el nombre de los Baños y le labraron una ermita para su culto.

Este suceso debió ocurrir a principios del siglo XIV, pues el año 1369 ya se halla pertenecer la ermita a la Orden de Calatrava; y así el año 1314 en que algunos han dicho, con equivocación, que tuvo principio la villa, debió ser el de la fundación del santuario. La población no tuvo principio hasta después de dicho año de 1369 en que muerto el rey D. Pedro a manos de su hermano D. Enrique en el campo de Montiel, Don Pedro Muñiz de Godoy, natural de Córdoba, que ya se titulaba Maestre de Calatrava, tomó posesión del Maestrazgo en el convento de esta Orden y de allí se dirigió a Carmona con algunos caballeros tras el

 

Batalla de la Garganta

Los vecinos de Pozoblanco fueron los que tuvieron mas parte en el desgraciado choque de la Garganta que sucedió de esta manera.

El 24 de mayo de 1835 recibió un oficio D. Rafael Halcón y Mendoza, subdelegado del partido y Alcalde Mayor de Pozoblanco, comunicándole que en la villa de Conquista se había presentado una pequeña facción procedente de la Mancha, y compuesta como de unos 24 hombres que saquearon las casas y exigieron raciones de comida.

El Alcalde Mayor, sin perder momento y a la cabeza de 50 urbanos y acompañado del comandante de armas de Pozoblanco, se puso en marcha. Llegados a Villanueva de Córdoba supieron que la facción no pasaba de 30 andrajosos que se habían situado en la sierra de la Garganta; por lo que reforzados con 50 urbanos de aquella villa y acompañados del alcalde D. Manuel Ayllón y el escribano D. Juan Pedraza se dirigieron a Conquista; en cuyo punto recibió el Sr. Halcón un oficio del comandante general de la Mancha, Grasés, preguntando desde Fuencaliente el número y posición de los enemigos.

Se le contestó a las 8 de la noche informándole de todo e indicándole el camino mas corto por donde podría conducir a su tropa para caer sobre los enemigos por el camino del Robledo opuesto al de Conquista, con lo que se lograría sorprenderlos y apoderarse de ellos.

La confianza de los urbanos en su superioridad numérica y la seguridad de ser protegidos por el indicado comandante general impulso al Alcalde mayor de Pozoblanco, oídos los prácticos del terreno, a dirigirse a las casillas de la Garganta, donde permanecieron acampados sigilosamente para evitar la fuga de la facción.

Al amanecer del día 25 lograron sorprender los ranchos de los facciosos en la cañada de dos montes elevados y difícilmente accesibles. Entonces, entusiasmados los urbanos, se lanzaron todos sobre los que huían despavoridos dejando tendidos en tierra bastantes cadáveres y cogiendo dos de sus caballos. Persuadidos de que no podían hacerse fuertes los desordenados facciosos, se dividieron los urbanos en dos trozos y trataron de envolver a los que trepaban a derecha e izquierda de la cañada.

Mas repuestos los facciosos tomaron la altura occidental y tomaron la ofensiva. Los urbanos se vieron en la necesidad de retirarse intentando tomar la altura opuesta, mas el trozo al mando del Alcalde, internado en lo mas fragoso del monte, fue rodeado por mas de 160 hombres, mientras que otros tantos atacaban al otro trozo, al mando del comandante de armas, el cual pudo, no sin dificultad, emprender una retirada por escalones.

Halcón, aunque acosado por todas partes, y viendo caer a su lado al alcalde de Villanueva y otros, no perdió un momento la serenidad, hasta que recibiendo un golpe de sable en la cabeza, quedó fuera de combate y en poder de sus enemigos.

El comandante general de la Mancha hizo los mayores esfuerzos por perseguir la facción y rescatar los prisioneros; pero todo fue inútil, pues se retiraron precipitadamente, llevándose al Alcalde mayor, a un oficial de urbanos de Villanueva y a dos bagajeros; y haciendo un alto junto a un cerro llamado del Novillo a cuatro leguas de la Garganta, formaron un consejo de guerra que decidió fuesen los dos primeros fusilados y lo segundos puestos en libertad para que llevasen la noticia.

La desgracia de este combate consistió no solo en la superioridad de los enemigos; sino también en no haber hecho el Comandante general de la Mancha el movimiento que se le había indicado; pues por una fatalidad recibió el oficio que se le remitió ya en marcha para Conquista, y aunque estuvo indeciso, no tuvo por conveniente retroceder a tomar el camino indicado, creyendo sin duda poder llegar al la Garganta antes que los urbanos.