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Abel Chapman y Walter J. Buck en Fuencaliente. Año 1901

Este interesante y ameno texto, sobre Sierra Morena y Fuencaliente, está sacado del libro "LA ESPAÑA INEXPLORADA", escrito por Abel Chapman y Walter J. Buck, editado en Londres en 1910, y reeditado por la Junta de Andalucía y el Patronato del Parque Nacional de Doñana en 1989, bajo la dirección de Antonio López Ontiveros.

Este libro, aunque de carácter cinegético, es muy rico en noticias y datos sobre historia natural y descripciones geográficas de España. Las fotografías, y el texto aquí reproducido, corresponden al capítulo XIV, y parte del capítulo XV, ambos dedicados a Sierra Morena.

Abel Chapman, cazador y escritor, y Walter J. Buck, vicecónsul británico de Jerez, vinieron por primera vez a Fuencaliente en Febrero de 1901 a cazar cabras monteses en la finca que el Marqués del Mérito tenía junto a Sierra Quintana, único lugar de Sierra Morena donde no habían desaparecido. La finca, conocida como El Panizal y El Risquillo, aun pertenece a los herederos de dicho Marqués.

Las fatigas que pasaron en Sierra Quintana, y los días que tuvieron que estar en la posada del pueblo encerrados por el mal tiempo, hizo que no guardaran muy buen recuerdo de esta experiencia.

Aunque los autores vinieron de caza, son muchos los datos que ofrecen sobre la fauna, la vegetación y el paisaje de Fuencaliente. Entre los principales datos que aportan podemos destacar los siguientes:

  • Fuencaliente era una "desaliñada aguilera". Una habitación en la posada del pueblo medía doce pies por cuatro, con una puerta en cada extremo, y estaba alumbrada por una pequeña mariposa.
  • La colonia de cabras monteses de Fuencaliente, en Sierra Quintana, estaba aislada y no había más grupos en toda Sierra Morena.
  • A la cacería de Sierra Quintana fueron acompañados por algunos cazadores locales, como Abad y Brígido, que llevaron sus burros.
  • Las pocas cabras monteses que quedaban se habían vuelto nocturnas en sus hábitos, pasando el día entero en las cuevas y grietas, debido a que los montañeses nunca habían dejado en paz a las cabras, ya que todos llevaban escopetas y las usaban en cualquier momento que hubiera oportunidad.
  • En esta época (1901) las cabras supervivientes habían disminuido a un mero puñado. Durante los siguientes cinco años se despertó el tardío interés de los terratenientes españoles por salvarlas.
  • El Marqués del Mérito informa a los autores que en el pueblo cercano, Fuencaliente, cada hombre era un cazador, aunque no habían conseguido acabar con las cabras.
  • La caza libre acababa de terminar y empezaron los cotos privados.
  • En Sierra Morena vivía una de las castas más importantes de ciervo común que aun quedan en Europa.
  • Se pagaba a los guardas una recompensa por cada águila real que mataban, y el mismo Marqués cogió un aguilucho del nido, habiendo matado a sus padres.
  • Se usaba extensivamente la estricnina para exterminar lobos.
  • El lince ya era muy escaso y las crías capturadas mueren sin explicación.