En la Villa de Fuencaliente en diez y seis días del mes de marzo de mil setecientos y cincuenta y dos años, el señor Licenciado Don Manuel de Joera y Menchero, abogado de los Reales Consejos, Regidor perpetuo de la Villa de Almagro, vecino de ella, y juez por subdelegación del Señor Don Pedro Manuel de Arandía, caballero del orden de Calatrava, Gobernador político y militar de dicha Villa de Almagro y su partido, brigadier de los Reales Ejércitos de su Majestad, capitán de las Reales Guardias Españolas de Infantería, gentil hombre de la cámara de entrada del Rey de las dos Sicilias, e intendente general y superintendente de todas rentas reales de ella y provincia de La Mancha, para el efecto de practicar las diligencias conducentes a establecer una sola contribución cuya subdelegación de su Merced se halla aprobada por la Real Junta de ella, en observancia de lo que provienen los capítulos cuatro y cinco de la Real Instrucción expedida para el establecimiento de la única contribución; estando en las casas del Cabildo de dicha Villa; y en ellas los señores Juan Martín Poyatos, y Sebastián Nevado alcaldes ordinarios; Alfonso Díaz Serrano regidor, Sebastián García Lozano procurador síndico general, Tomas Jiménez labrador, Juan Casimiro Díaz labrador, Alfonso Ramírez alguacil mayor y labrador, y Joseph López Gijón escribano del Ayuntamiento de esta Villa, todos vecinos de ella y personas prácticas y inteligentes y noticiosas cuanto en la labraduría, calidades y cantidades de tierras, sus frutos y cultivos, como con el número de personas de esta Villa, sus artes, comercios, ganados y granjerías, ocupaciones, y utilidades de cada uno; a cuyo acto asistió personalmente el doctor Don Juan Francisco Criado, presbítero y teniente de cura de la parroquial de esta Villa, en virtud del recado político que por esta diligencia se le pasó de orden de su Merced por el presente escribano; y estando así juntos y congregados por su Merced se les recibió juramento a todos (a excepción de dicho doctor Don Juan Francisco Criado) por Dios nuestro Señor y a una señal de cruz en forma de derecho y lo hicieron como se requiere y prometieron decir verdad, y siendo preguntados por el tenor de las preguntas del Interrogatorio impreso que está por cabeza, dijeron y respondieron lo siguiente: