FUENCALIENTE: EL MEDIO NATURAL
por Angel Gil Gahete


FAUNA

La diversidad de ecosistemas y la riqueza de la vegetación, unidas al aislamiento de estas sierras, explican que en Sierra Madrona y áreas próximas se encuentre el que probablemente sea el catálogo faunístico más completo de los ecosistemas mediterráneos ibéricos.

Entre las especies presentes en la zona se encuentran algunas de las más representativas y amenazadas de la fauna ibérica, como el buitre negro, el águila imperial, el lince, el lobo o la cigüeña negra.

Los grupos mejor conocidos - y ampliamente representados - son los mamíferos y las aves. Entre los primeros es de destacar la presencia de una de las pocas poblaciones de lobos al sur del Duero (un pequeño núcleo en las sierras cordobesas de Hornachuelos se encuentra en franca regresión) y, junto con la del norte de Guadalajara, una de las dos de la comunidad castellano-manchega. También se encuentra en estas sierras uno de los últimos y escasos enclaves peninsulares de lince ibérico. Ambas especies se encuentran incluidas en el Catalogo Regional de Especies Amenazadas, con la categoría de " en peligro de extinción".

El aislamiento de estas poblaciones de lince y sobre todo del lobo, sin conexión con otros núcleos peninsulares, los hace especialmente vulnerables, al tiempo que aumenta los problemas genéticos derivados de la consanguinidad; problemas que se agravan con la creación de barreras que impiden o dificultan su dispersión (vallados cinegéticos, AVE), que pueden parcelar a la ya reducida población que campea por estas sierras y los Parques Naturales vecinos de Andújar y Cardeña en subpoblaciones casi independientes.

La mayor parte del territorio está destinado a la caza mayor. Las manchas de bosque y alto matorral mediterráneo (madroñales) alternando con claros y dehesas constituye el hábitat idóneo para jabalíes, ciervos y corzos. En estos cotos se alcanzan elevadas densidades de ciervos, cuya presencia es evidente en las huellas que dejan en ramas y arbustos y en los roncos bramidos que inundan los valles en la berrea otoñal. La población de corzos de estas sierras, abundantes pero más tímidos y difíciles de observar que el ciervo, constituye la más meridional de la península (en las sierras de Cádiz permanece una pequeña población de incierto futuro).

Si bien jabalíes, corzos y ciervos son tan abundantes que algunas fincas están claramente superpobladas, no ocurre lo mismo con otra especie de la fauna cinegética: la cabra montés. Los cantiles de estas sierras son el último refugio de esta especie en Sierra Morena, manteniéndose una población que podría expandirse si es protegida de los cazadores furtivos que persiguen sus codiciados trofeos.

La transformación de muchos terrenos de labor en fincas de caza ha permitido la regeneración de la vegetación natural y favorecido la existencia de una abundante fauna. Sin embargo, la gestión de estas fincas de caza como si de ganadería extensiva se tratase, la construcción de pistas, los vallados cinegéticos y la utilización de cepos y cebos envenenados en algunos casos, suponen una amenaza para la variada representación de otros mamíferos presentes en estas espesuras: meloncillo, gato montés, gineta, tejón, garduña,... Puesto que la caza se ha convertido en un recurso de primer orden, es difícil suponer un alivio en la persecución del lobo y otras "alimañas" que con frecuencia son perseguidas y eliminadas en las mismas fincas en que la elevada densidad de reses amenaza la vegetación y obliga a eliminar el exceso mediante descastes y monterías de hembras. De continuar la persecución a la que se encuentran sometidos a pesar de ser una especie protegida, el medio centenar de lobos estimados en estas sierras están condenados a desaparecer.

El área de Sierra Madrona, incluida en la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) de la Umbría del Valle de Alcudia, está internacionalmente reconocida por su importancia para la nidificación de aves, especialmente rapaces, de las que existe una amplia representación: buitre negro, buitre leonado, alimoche, águila imperial, águila real, calzada, azores, gavilanes, halcón peregrino, ratoneros, cárabos, lechuzas, búho real.

El abundante matorral mediterráneo da cobijo a un gran numero de aves que se alimenta, especialmente en invierno, de los frutos que la vegetación proporciona: zorzales, mirlos, petirrojos, currucas. Los encinares son frecuentados por perdices, palomas, tórtolas, arrendajos, rabilargos, urracas. En las dehesas próximas del Valle de Alcudia invernan centenares de grullas.

En los pinares y rebollares, además de carboneros, herrerillos, mitos, trepadores, picapinos o pitos reales, es posible observar ardillas, recientemente introducidas.

En las cercanías de los arroyos y cursos de agua, es posible encontrar salamandras, gallipatos, tritón jaspeado e ibérico, sapo partero ibérico, sapillo pintojo, galápagos, eslizones o culebras de agua, mientras que entre los sotos de la ribera podemos vislumbrar el vuelo azul del martín pescador o el amarillo de la oropéndola.

La fauna de invertebrados es mucho menos conocida. Sin embargo, los escasos trabajos de investigación que se han realizado en la zona confirman la riqueza y peculiaridad de la fauna presente. Así, los cauces permanentes de ríos como el Cereceda o Pradillo presentan una destacable diversidad en insectos acuáticos, y se han catalogado más de 60 especies de ropalóceros (mariposas diurnas), algunas de las cuales son características de latitudes más septentrionales.

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